Devocional

COLEGIO DE LOS ÁNGELES

MARTES 16-06-2020

  • Invocación
  • Invitatorio

ORAMOS: Señor eterno, te damos gracias porque tu Palabra es la verdad, santifícanos con tu verdad. Te pedimos que tu Santo Espíritu nos guíe en el estudio del 8° mandamiento. Amén.

– Lea los 4 primeros versículos del SALMO 23: 1 – 4. “… ME GUIARÁ POR SENDAS DE JUSTICIA POR AMOR DE SU NOMBRE.” LA JUSTICIA DE DIOS EN SU SANTA LEY.

ESTAMOS REPASANDO LAS ENSEÑANZAS Y GUIA DE JUSTICIA QUE DIOS NOS DA CON LOS MANDAMIENTOS. EMPEZAMOS HOY EL ESTUDIO DEL 9° y 10° MANDAMIENTOS, DICE EL 9°: “NO CODICIARÁS LA CASA DE TU PRÓJIMO” Éxodo 20:17a. Y el catecismo nos enseña su aplicación así: ¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios de modo que no tratemos de adquirir con astucia  la herencia o la casa de nuestro prójimo, ni la obtengamos con falsas pretensiones, sino que lo ayudemos y cooperemos con él en la conservación de lo que le pertenece. El 10° dice: No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Éxodo 20:17b. Debemos temer y amar a Dios de modo que no quitemos, ni apartemos, ni alejemos de nuestro prójimo su mujer, sus criados o sus animales; sino que los instemos a que permanezcan con él y cumplan con sus deberes. (Catecismo Menor del Dr. Martín Lutero  9° mandamiento pág. 110)

Cuando estudiamos el 7° mandamiento, que está muy relacionado con los dos últimos el 9° y el 10°, porque el punto de estos mandamientos son las posesiones; solo que en el 7° es el acto indebido de quitar, mientras que en los dos últimos son los deseos y las intenciones con respecto a los bienes ajenos, la envidia, querer más y LA CODICIA.

Así que ya hemos aprendido que toda posesión, don o cualidad, nos ha sido dada por el creador; que nos ha hecho mayordomos (administradores) de todo, de nosotros, del tiempo, de la vida, de la familia y de lo que en su misericordia nos da para poseer. En esta mayordomía, nos descuidamos y por eso derrochamos, desperdiciamos, no apreciamos y envidiamos. Pero, si, cada vez queremos más y si otro posee, queremos lo que él tiene eso es CODICIA.

Los bienes mientras más grandes, más apetecidos son, por eso el mandamiento nos habla de la codicia por la CASA de nuestro prójimo. Algunas personas heredan grandes posesiones, casas, fincas, edificios, haciendas, etc. Dios sabe por qué esas personas han recibido esos bienes, pero otros, aunque trabajen con dedicación no tienen; de igual forma, Dios sabe por qué, en su sabiduría que todo lo ve, es posible que vea que si una persona posee bienes se aparte de él, en ese caso mejor no tener posesiones y tener a Dios, quien todo lo puede, quien nos sostiene dándonos a diario lo que necesitamos, así debemos estar contentos.

Cuando el pensamiento codicioso se establece en el corazón, entonces el sentimiento se vuelve codicioso y mira al que posee con ojos de maldad, queriendo adueñarse de la posesión de su prójimo a como dé lugar. Ese pensamiento codicioso hace alianza con otros sentimientos como el robo, el engaño, la falsificación, la estafa, el secuestro y hasta el asesinato. Cuántas veces, para llegar a poseer un lugar, se hacen planes para acabar o hacer desaparecer una persona, solo para quedar en posesión de un bien.

El sentimiento codicioso es tan grave que nuestro Dios dice en proverbios estos textos: “Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste.”

Recuerde siempre que Dios quiere que desechemos todo sentimiento o pensamiento perverso porque nos lleva a la codicia. Santiago 4:2 dice “Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.” A Dios no solo le ofenden nuestras palabras y obras malas, sino también nuestros malos sentimientos y deseos. Los malos deseos nos llevan a pecar de palabra y de obra 1ª Tim.6:10 dice: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” Nos llevan a hacer planes perversos para quitarle a otro sus bienes. Nos conducirán a separar unos esposos, a hacer salir a los hijos de un hogar, a quitar los empleados a alguien.  La codicia es un sentimiento perverso y Dios quiere con amor librarnos de sus consecuencias.

 

OREMOS.- Bendito y soberano Padre celestial, gracias por el cuidado paternal que has tenido de nosotros en este fin de semana. Te damos gracias por todo cuanto nos has proveído y porque hoy nos vuelves a reunir en torno a tu palabra. Gracias por las preciosas bendiciones que nos has dado en tus mandamientos. Ayúdanos con tu Santo Espíritu para que los entendamos y nuestro ser aprenda a oír tu voz y a cumplir  tus estatutos. De igual manera, te pedimos por nuestro país y por el mundo entero, para que seamos librados del COVID19, sabemos que sólo tu gran poder puede acabar con esta pandemia, ten piedad de nosotros, socórrenos con tu misericordia para que por tu divina voluntad se restablezca la normalidad, que podamos volver a vivir en comunidad con nuestras compañeras, sin distanciamientos ni peligros, para que podamos volver a nuestras actividades normales. Tu nos diste este mundo tan bello para disfrutarlo, ayúdanos Señor en esta necesidad y en todas las que tu sabiduría conoce de cada una. Todo esto te lo pedimos en el nombre de tu Hijo el Señor Jesucristo. Amén.

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